lunes, 18 de abril de 2011

La alegoría de "la niña bonita"

"España, en aquellos primeros días esplendorosos de la República, estaba rebosante de alegría -una alegría espontánea, como la de la naturaleza en primavera-. La revolución había sido tan limpia, tan sin tacha, tan pura de todos esos excesos que con demasiada frecuencia empañan los momentos dramáticos de la historia humana, tan libre de toda intervención militar, tan clara expresión de una opinión pública sin asomo de violencia, que la primera emoción que su triunfo causó en el pecho de los republicanos fue una ufana alegría. España había demostrado al mundo cómo una de las monarquías seculares de Europa podía caer a golpe del hacha mental de la democracia sin que se rompiera en todo el país ni tan solo un cristal. Bien había merecido la República, por su llegada sonriente y apacible, el nombre que sus fieles conspiradores le daban cariñosamente durante todo el siglo XIX: la niña bonita".

Cita de: "Ensayo de historia contemporánea", Santiago de Madariaga, 1942

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