miércoles, 13 de abril de 2011

Las huellas de la matanza

Un hombre hutu mutilado por las milicias hutus, sospechoso de simpatizar con los rebeldes tutsis, en Ruanda. James Natchwey, 1994
Una mirada perdida, la boca desencajada y espeluznantes cicatrices que asemejan a la terrible zarpa de un león. No, no son las huellas de un felino, sino de la matanza, una de las más terribles ocurridas en la humanidad, el genocidio tribal de Ruanda que se llevó la vida de casi un millón de personas en la década de los 90.

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