jueves, 28 de abril de 2011

Paralelismos entre la Revolución francesa de 1789 y la Revolución rusa de 1917

Un 7 de noviembre de 1917, los bolcheviques rusos, liderados por Vladimir Lenin, tomaban control del Palacio de Invierno, en San Petersburgo. El mundo era testigo así de uno de los más importante acontecimientos de la historia del último siglo: la revolución rusa, que llevó a la creación de la primera república socialista, más tarde bautizada como la Unión Soviética. Foto AP.
La revolución en Rusia, cuyo paso decisivo fue la conquista del poder por el partido bolchevique en noviembre de 1917, no ha sido menos importante que la Primera Guerra Mundial como fuerza que contribuyó a modelar el siglo XX. La Revolución Rusa de 1917 sólo puede compararse, por su magnitud, con la Revolución Francesa de 1789. Las dos tuvieron sus orígenes en causas profundas y distantes, y las repercusiones de las dos se hicieron sentir en muchos países, durante muchos años.
La comparación de la Revolución Rusa con la Francesa es reveladora, en muchos aspectos. Las dos fueron movimientos de liberación, la una contra el «feudalismo» y el «despotismo», y la otra contra el «capitalismo» y el «imperialismo». Ninguna de las dos fue un movimiento estrictamente nacional que afrontase conflictos simplemente internos; las dos dirigían sus mensajes al mundo entero. Las dos tuvieron seguidores en todos los países. Las dos suscitaron una fuerte reacción por parte de aquellos cuya concepción de la vida estaba en peligro. Y las dos mostraban el mismo patrón de política revolucionaria: una relativa unidad de opinión mientras el problema era el de derribar el antiguo régimen, seguida de una desunión y de conflictos acerca del fundamento del nuevo, de modo que un conjunto de revolucionarios eliminó a otros, hasta que una minoría pequeña, organizada y decidida (demócratas jacobinos en 1793, comunistas bolcheviques en 1918), suprimió toda oposición, a fin de defender o dé hacer progresar la causa revolucionaria; y, a corto plazo (de meses en Francia, de años en Rusia), muchos de los dirigentes más profundamente revolucionarios fueron también suprimidos o liquidados.
Las diferencias son también dignas de señalarse. Relativamente hablando, o comparadas en civilización general con los demás países europeos, Rusia, en 1900, estaba al final, y Francia, en 1780, en muchos aspectos, estaba en cabeza. La fuerza principal de la Revolución Francesa encontraba en las clases medias, que pronto maniobraron para predominar sobre presiones más extremadas. En la Revolución Rusa, las gentes de la clase media estuvieron también activas, sobre todo al principio, pero resultaron incapaces de mantenerse a la altura de las masas de descontentos, y sucumbieron ante un partido más radical que apelaba a los obreros y a los campesinos. En Francia, por así decirlo, la revolución «consistió», precisamente, en que personas corrientes, de muchas posiciones sociales, se encontraron, de pronto, en una situación revolucionaria, e incluso la dictadura jacobina fue improvisada por hombres que habían pasado sus vidas pensando en otras cosas. En Rusia, revolucionarios profesionales trabajaron por la revolución desde mucho tiempo antes, y la dictadura de los bolcheviques hizo realidad los planes y preparativos de veinte años. En Francia, la revolución fue seguida por una reacción en la que los émigrés retornaron, las clases desposeídas reaparecieron en la política, y hasta los Borbones fueron restaurados. La Revolución Francesa fue seguida de un siglo de difícil compromiso. La Revolución Rusa eliminó eficazmente a su oposición, ninguna clase desacreditada se recuperó nunca, fueron pocos los émigrés que retornaron, y ningún Romanov reconquistó su trono. En este sentido, la Revolución Rusa fue más inmediatamente victoriosa.

La Toma de la Bastilla (14 de julio de 1789), símbolo de la Revolución Francesa. J. P. Laurent Houel (1735-1813)
Las repercusiones de la Revolución Rusa fueron de mayor alcance, a causa de la propia ambivalencia de Rusia. Desde los días de Pedro el Grande y desde antes aún, Rusia había mirado siempre hacia Europa y hacia Asia. Era europea, pero era también ajena a Europa, e incluso opuesta a ella. Si hacia 1900 era el menos desarrollado de los grandes países europeos, era, al propio tiempo, la parte más desarrollada, industrializada o modernizada del mundo no europeo. Su revolución podía ganar la simpatía de la izquierda de Europa, porque reforzaba la vieja oposición socialista europea al capitalismo. Suscitaba el interés de pueblos sometidos de otros continentes, porque también denunciaba el imperialismo (es decir, la posesión de colonias por los europeos), afirmando que el imperialismo era, sencillamente, la «fase superior» del capitalismo, y que los dos debían ser derribados juntos. La Unión Soviética, una vez establecida, pasó a ocupar una posición intermedia entre el Occidente y el Tercer Mundo. En el Occidente, pudo ser temida o admirada, durante mucho tiempo, como la última palabra en revolución social. En el Tercer Mundo, sugería nuevos planteamientos, un nuevo modo de llegar a ser moderno sin ser capitalista ni europeo, un paso en una rebelión de dimensión mundial contra la supremacía europea. La Revolución Rusa, pues, no sólo produjo comunismo, y, en consecuencia, fascismo en Europa, sino que fortaleció la revuelta de Asia.
Aunque los revolucionarios profesionales trabajaron por la revolución en Rusia, no fueron ellos quienes la «causaron». Lenin y los bolcheviques no llevaron a cabo la Revolución Rusa. Se apoderaron de ella, una vez que había comenzado. Abordaron el barco en plena navegación. La Revolución Rusa, como todas las grandes revoluciones, se originó en la totalidad de una historia anterior y en la prolongada insatisfacción de muchas clases de gentes.

Fuente: Historia contemporánea, Palmer & Colton, 1950. Akal, 1980

1 comentario:

  1. Esta bueno poder leer mucho y sobre todo estar al tanto y conocer de la mejor manera posible los hechos ocurridos en el mundo. Sobre todo si han generado un cambio drástico en la historia como pudo haber sido con la la revolucion francesa

    ResponderEliminar