domingo, 1 de mayo de 2011

Los inicios del movimiento obrero español, el mutualismo

Aprovechando la celebración del primero de mayo, y en un intento por hacer ver todo lo que ello significa, hoy ya perdido, realizaré en estos días una breve exposición sobre los inicios del movimiento obrero en España y sus diversas y primeras ramas, que son: mutualismo, socialismo, anarquismo y sindicalismo.

Características del primer movimiento obrero:

La Ley de Asociaciones de 1887 da el pistoletazo de salida y permite por primera vez la legalidad del asociacionismo obrero. El Partido Socialista y la UGT (Unión General de Trabajadores) celebran en Barcelona en 1888 sus congresos fundacionales, aunque la implantación socialista, tanto política como sindical es aún muy débil y minoritaria a fin de siglo. El Anarquismo, en todas sus facetas, también crece al amparo de la legalidad y su propaganda tanto educativa como terrorista provocan la alarma de la Iglesia católica y de la Burguesía. Las Sociedades de Socorros Mutuos son la forma de asociacionismo obrero más extendido en esta primera etapa y cubrían una necesidad previsora y asistencial. Además de la UGT está otro tipo de asociación que es el sindicalismo reformista más pacífico que el anarquismo y dentro del socialismo. Estos serían a grandes rasgos los diferentes tipos de asociaciones obreras en el último cuarto del siglo XIX.
En cuanto a las primeras políticas sociales, en 1883 se funda la Comisión de Reformas Sociales, con objetivos y medios limitados, que evolucionará hasta la creación en 1903 del Instituto de Reformas Sociales, donde se preparan los proyectos de las primeras leyes de protección social de los trabajadores.

El mutualismo:

A finales de siglo XIX la realidad asociativa dominante era el Mutualismo, predominando la sociedad general o de constitución mixta, aunque también había algunas sociedades de oficio (Asociación General de Empleados y Obreros de Ferrocarriles) y algunas sociedades de taller o fábrica (de iniciativa y subvención patronal). Estas Sociedades, que como decíamos eran las más extendidas, tenían la misión de "velar" por la defensa de ciertos valores y derechos del obrero, organizados en mutuas. Sólo podían cubrir con regularidad la demanda del jornal no ganado por enfermedad, siendo insolventes para cubrir el retiro obrero, la invalidez permanente por accidente o la asistencia sanitaria y farmacéutica. 
Así, la función de estas sociedades de socorro mutuo es previsora y asistencial; pero también cumplen una función socializadora. De todas formas, los obreros conscientes e ideologizados constituyen una minoría en esta primera etapa, por lo que la propaganda revolucionaria tiene todavía poco efecto sobre estos trabajadores.
El objetivo del socorro mutuo era perfectamente compatible con otros más directamente profesionales o ideológicos: sociedades de obreros, católicas, de agricultura, cooperativas y caritativas, tuvieron entre sus objetivos el socorro mutuo. 
En 1890 hay un aumento de las mutualidades, gracias al impulso de la ley de asociaciones. A pesar de ello, estas Sociedades pronto serán relevadas debido a la pronta ideologización del Movimiento Obrero.

Fuente: apuntes de Historia Contemporánea de España para la Universidad de Sevilla.

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