sábado, 21 de mayo de 2011

Música y flores para derrocar a una dictadura

La fecha para acabar con medio siglo de dictadura en Portugal fue el 25 de abril de 1974, fijada por el héroe y líder de la revolución portuguesa, Otelo Saraiva de Carvalho, que también se ocupó de transmitir las últimas instrucciones en clave a los conjurados. Él mismo había elegido la contraseña que daría inicio a la conjura: la canción Grándola, vila morena, de Xosé Afonso, prohibida por el régimen y que empezó a sonar a las 12 y media de la madrugada de ese día en Radio Renascenga como señal de que la revolución había empezado. En pocas horas, columnas militares procedentes de varios lugares del país ocuparon pacíficamente los puntos estratégicos de la capital hasta que se produjo la rendición del dictador Caetano sin necesidad de disparar un solo tiro. En las calles se desató la euforia y civiles y militares se abrazaban con alegría incontenible. Las floristas y después la gente ofrecían de forma espontánea claveles a los soldados que éstos colocaron en la boca de sus fusiles; con ese gesto bautizaron la última revolución romántica de Europa e hicieron de esa flor el símbolo de un cambio político apoyado por la inmensa mayoría de los portugueses. 
Hoy en día la Revolución de los Claveles sigue siendo un símbolo de lo que la voluntad del pueblo puede conseguir de forma pacífica. Un ejemplo a seguir por todos aquéllos que preconizan un cambio y que sólo llegando de la forma en que lo hizo en Portugal en el 74 puede ser un cambio a mejor. 

Una instantánea para la historia, jóven coloca un clavel en el fusil del soldado, que no se resiste a la Revolución, sino que se suma a ella.
Fuente: revista Muy Historia número 07, "Grandes Revoluciones".

No hay comentarios:

Publicar un comentario