jueves, 26 de mayo de 2011

¿Pudo evitarse la caída de Roma?

Y en consecuencia, ¿pudo haber sido posible una Roma eterna? Algunos ilustres ensayistas han intentado imaginar una realidad alternativa (historia contrafactual se denomina) incluso para acontecimientos que según muchos historiadores no podrían haber sido evitados de forma alguna. Es el caso del ocaso de Roma, un ejemplo fehaciente. Averil Cameron, profesora en Oxford, observó que, si bien "es excesivamente simplista echar la culpa de la caída del Imperio sólo a los bárbaros, es una cuestión hipotética enormemente interesante el imaginar qué hubiera podido suceder de no haber habido invasiones". Lo cierto es que las poblaciones nómadas cruzaron abruptamente el Rin para huir de los hunos, que tal vez a raíz de un cambio climático en Asia se fueron desplazando cada vez más hacia el oeste. "Sin los hunos, las invasiones bárbaras no hubieran tenido lugar", se lee en "Tradición e historia de los hunos" de Susan Bock, y consecuentemente los romanos en el año 378 no hubieran padecido en Adrianópolis la derrota a manos de los visigodos, un hecho que a la sazón san Ambrosio interpretó como "el fin del mundo y de la humanidad", y que recientemente el escritor italiano Alessandro Barbero ha reputado como el verdadero responsable de "la cadena de eventos que llevaron al fin del mundo antiguo". Por supuesto, tras la crisis económica y social del siglo III el universo romano estaba destinado a cambiar. El feudalismo se hizo irievitable, el cristianismo iba imponiéndose cada vez más frente al paganismo; sin embargo, la supervivencia de las instituciones romanas seguía siendo posible. El historiador italiano Indro Montanelli (1909-2001) afirmó que, de no haberse desplazado los hunos desde las estepas asiáticas, "los bárbaros finalmente se habrían encuadrado en las estructuras de Roma, dejando intacta, al menos formalmente, la soberanía imperial".

Grabado, los hunos cargando hacia la Batalla. Numerosos historiadores sostienen que fue este pueblo el principal causante de la caída del Imperio Romano, pues desencadenó el "efecto dominó" que la provocó. La historia contrafactual puede establecer la hipótesis de una Roma superviviente si los hunos no hubiesen desencadenado los movimientos de población bárbara que acabaron con el Imperio.

Fuente consultada: revista Muy Historia número 08, "Curiosidades de la Historia".

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