jueves, 5 de mayo de 2011

Tal día como hoy... fallecía Napoleón Bonaparte

El 5 de mayo de 1821, hace 190 años, fallecía Napoleón Bonaparte, el gran corso, en la Isla de Santa Helena, la cual le serviría de reclusión tras la derrota de Waterloo (18 de junio de 1815), y que ponía fin al Imperio de los Cien días, que sería el segundo y breve mantado del Emperador tras su primer destierro, el de Elba (y al cual ya nos referimos hace dos días). 
Fue el hombre más grande de su tiempo y quién sabe si de la humanidad. En mi más humilde opinión, y tras haber leído y estudiado las biografías de muchos de los "grandes hombres" de la Historia, creo que ninguno alcanza a genio político y militar a Napoleón. Fue y es calificado como el mayor Estadista, el hombre político perfecto. Conocía y dominaba todos los registros que hacen del hombre un ser social. Su gigantesta e incomparable ambición fue quizá lo que le llevó al fracaso, de la misma manera que, irónicamente, fue lo que le llevó al Olimpo.
Santa Elena (Atlántico Sur), es una isla envuelta continuamente en neblina, triste y sola. En ese ambiente de ostracismo yació el gran corso. Las circustancias de su muerte son algo ambigüas (se cree que pudo ser envenenado con arsénico, aunque la versión oficial declaraba que murió de cáncer de  estómago). En realidad poco importa la razón de su muerte, pues el Emperador llevaba muerto ya más de un lustro, desterrado de la Europa de la que un día fue amo y señor. 
Su legado fue haber sido el transformador del Continente en lo que fue el siglo XIX (de la manera en que no podría entenderse ni éste, ni los siguientes, sin su figura) y el yunque que llevó el espíritu de la Ilustración desde Cádiz hasta las puertas de Moscú. Si bien tras su muerte se "restableció" el Antiguo Régimen en la mayoría de las Monarquías europeas, la semilla del Liberalismo y la Ilustración que había sembrado Napoleón hizo inútil los intentos de los reyes Absolutistas por volver al régimen del siglo XVIII y anteriores.
Sus restos descansan, desde 1840, en Les Invalides, en París, que fueron recibidos en la capital francesa con los vítores que se merece una de las figuras de la Historia, el más grande Estadista.

Napoleón sobre su lecho de muerte en 1821. Juan Bautista Mauzaisse

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