martes, 10 de mayo de 2011

Tal día como hoy... Miguel Ángel iniciaría los frescos de la Capilla Sixtina

El 10 de mayo de 1508, hace 503 años, el mayor artista del Renacimiento, Miguel Ángel, inició la pintura de los frescos de la Capilla Sixtina. Concluiría en 1812, tras cuatro años de intensísimo y solitario trabajo, decorando una bóveda 1.100 m², entre 1508 y el 31 de octubre de 1512. La Capilla Sixtina es la capilla más famosa del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, la residencia oficial del Papa. 
Recibió el encargo de Julio II de repintar el techo de la Capilla. Originalmente estaba pintado como un cielo azul con estrellas doradas. Miguel Ángel quedó intimidado por las dimensiones del encargo y dejó claro desde el principio que prefería rechazarlo. Él se consideraba escultor antes que pintor, y sospechaba que algunos de sus rivales habían aconsejado el Papa que le encargase un proyecto de tan gran escala para verle fracasar. Para Miguel Ángel, el proyecto era sólo una distracción de su trabajo como escultor de mármol, que le había mantenido ocupado durante los años previos.
Para alcanzar el techo, Miguel Ángel necesitaba un soporte; la primera idea vino del arquitecto del Papa, Donato Bramante, que quería construir un andamio colgado con cuerdas. Sin embargo, la idea de Bramante no sirvió, y la estructura que construyó era defectuosa. El problema fue presentado al Papa, que ordenó a Miguel Ángel que construyera su propio andamio. Miguel Ángel creó una plataforma de tablas de madera sujetas sobre soportes enganchados en agujeros de las paredes, sobre las ventanas. Él se situaba sobre este andamio mientras pintaba.
Originalmente sólo se le encargó pintar doce figuras, los Doce Apóstoles., pero el Papa permitió a Miguel Ángel pintar las escenas y figuras bíblicas que él eligiera y, cuando el trabajo estuvo terminado, había pintado más de 300 figuras que mostraban la Creación, Adán y Eva en el Jardín del Edén y el Diluvio Universal. No sería hasta casi 30 años más tarde /entre 1536-1541), cuando pintaría El Juicio Final, sobre la pared del altar, por encargo de Paulo III Farnese.

Interior de la Capilla Sixtina

2 comentarios:

  1. Un auténtico genio Miguel Angel, cualquiera que fuere el arte que le ocupara. Una anécdota sobre el mural del juicio final la conté en mi blog en “El poder del pincel”: Pintaba Miguel Angel en ese mural algunos cuerpos desnudos y un miembro de la corte papal se quejó ante el papa diciendo que aquello no era propio de un templo. Miguel Angel tomó venganza y en la esquina inferior derecha del mural en una escena del infierno pinto un demonio que tenía el rostro de Baggio, que ese era el nombre del personaje. Este volvió a quejarse, esta vez al papa, de lo que Miguel Angel le había hecho y el papa le contestó: “Lo que yo ato en la tierra queda atado en el cielo y lo que desato en la tierra queda desatado en el cielo, así pues, mi poder se extiende a la tierra y al cielo, pero no así al infierno. Si Miguel Ángel os ha puesto en él, lo siento, pero no puedo sacaros de allí”.
    Un saludo cordial. Ya vendré por tu blog para leer lo que vayas publicando.

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  2. Muchas gracias por el comentario, es un placer. La anécdota la recuerdo de la audioguía de la Capilla Sixtina cuando estuve en febrero en Roma, me hizo mucha gracia ;)
    Un saludo!

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