viernes, 20 de mayo de 2011

Tal día como hoy... se celebró el primer Concilio Ecuménico

Imagen alegórica del Concilio de Nicea.
El 20 de mayo de 325, hace 1686 años, se celebró en Nicea (actualmente Iznik), en el territorio de la actual Turquía, el primer Concilio Ecuménico de la Iglesia o "Concilio de Nicea I". Fue convocado por el emperador Constantino I el Grande, por consejo del obispo San Osio de Córdoba. 
El propósito de este concilio debía ser establecer la paz religiosa y construir la unidad de la Iglesia cristiana. En aquellos momentos, la cuestión principal que dividía a los cristianos era la denominada controversia arriana, es decir, el debate sobre la naturaleza divina de Jesús. Un sector de los cristianos, liderado por el obispo de Alejandría, Alejandro, y su discípulo y sucesor Atanasio, defendía que Jesús tenía una doble naturaleza, humana y divina, y que por tanto Cristo era Dios; en cambio, otro sector liderado por el presbítero Arrio y por el obispo Eusebio de Nicomedia, afirmaba que Cristo había sido la primera creación de Dios antes del inicio de los tiempos, pero que, habiendo sido creado, no era Dios mismo.
Este fue el primer concilio general de la historia de la Iglesia cristiana, y se acordó colocar al Espíritu Santo en el mismo nivel de Dios y de Cristo y empezó a perfilarse la doctrina trinitaria. Se formuló, así la primera parte del Símbolo de fe, conocido como el Credo Niceno, definiendo la divinidad del Hijo de Dios, y se fijaron las fechas para celebrar la Pascua. 
La reflexión que podemos sacar de esta efeméride es la siguiente: el dogma de la Santa Trinidad, incuestionable por la Iglesia Católica, no fue algo designado por Dios, sino por un puñado de hombres reunidos. O lo que es lo mismo: la Iglesia al fin y al cabo no es más que un invento del hombre para perpetuar una Idea. Y por muy divina y mística que esta sea, no deja de ser algo hecho por el hombre.

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