domingo, 26 de junio de 2011

La II República y el espejismo de su victoria

¿Cuál habría sido la suerte de la República de haber sofocado la rebelión acaudillada por Franco nada más nacer?, ¿qué futuro le habría esperado a una España republicana de haber sido la triunfadora en la guerra? 
A la primera de estas preguntas podríamos responder de la siguiente manera; tras un fracaso del alzamiento del 18 de julio (no habría habido Guerra Civil) se hubieran podido desarrollar tres posibles escenarios: el predominio continuado de un Frente Popular republicano de izquierdas, el nacimiento de una coalición moderada de centroizquierda o bien el triunfo de la izquierda revolucionaria. Stanley G. Payne, hispanista estadounidense, afirma que la segunda hipótesis habría sido la única que hubiese permitido una salida democrática a la crisis, pero que fue rehusada por el gobierno antes de la rebelión y es por tanto improbable que se hubiera realizado después. Teniendo en cuenta estos aspectos, Payne remarca que la auténtica cuestión hipotética sería plantearse si en aquella época "la sociedad española estaba verdaderamente preparada para la democracia". 
El gobierno del Frente Popular, con Azaña a la cabeza
Una victoria sobre la sublevación de Mola y Franco (entre otros) habría significado, probablemente, un importante empuje para el Frente Popular y para Azaña sobretodo. No olvidemos que no fue sino hasta el aplastamiento del golpe del General Sanjurjo en 1932 cuando el régimen pudo sustentarse defintivamente. Aún así, la propia configuración del Frente (aglutinando a todas las izquierdas en un grupo no homogéneo) significaba una bomba de relojería para el gobierno. La suerte de la República habría estado en manos de la habilidad de los políticos y, sobre todo, de la concordia de una sociedad que se radicalizaba a pasos agigantados. De todas formas, como antes dicho, una victoria sobre los sublevados habría sido un grandísimo golpe de moral para el régimen.
Responder a la segunda de las preguntas supone una reflexión mucho más compleja. De no haber sido imposible impedir la guerra, pero habiéndola ganado, las consecuencias habrían sido muy diferentes para una España republicana. Si bien, de haber sofocado la rebelión (como veíamos antes) el panorama habría sido mucho más moderado, la victoria en la Guerra Civil habría traído una situación mucho más radical. Porque está claro que la URSS habría reclamado "su parte del botín", es decir: habría sido muy importante su influencia en la instauración del nuevo régimen. Y esta influencia habría lidiado con las potencias capitalistas, a quienes un régimen de influencia soviética habría trastocado todos los planes de posguerra. ¿Pero, qué panorama internacional habría dibujado la victoria republicana? Sobre esta hipótesis habla Ismael Saz Campos, catedrático en la universidad de Valencia, centrándonse en las consecuencias internacionales que podría haber tenido una victoria diferente. Saz asegura que este desenlace habría debilitado a los regímenes fascistas (en particular al de Italia) y fortalecido a los soviéticos, al igual que habría dado un nuevo impulso a la izquierda francesa. Este escenario habría alarmado a los conservadores británicos, que a partir de entonces habrían vuelto a considerar el anticomunismo como prioridad frente al antifascismo. La supervivencia de la República, de todas formas, no habría evitado el estallido del conflicto mundial, aunque quizás lo habría retrasado unos meses. 
La Europa del "telón de acero", resulta difícil imaginar una España ahí de color rojo
¿Qué España nos habríamos encontrado tras la II Guerra Mundial?, probablemente una que habría tenido muchísimo peso internacional y cuyo devenir habría condicionado, de gran manera, a la Guerra Fría. El "bando capitalista" (resultante en la posguerra europea) no habría permitido nunca la existencia de un régimen de corte soviético en el Atlántico. Como sabemos, el final de la II Guerra Mundial trajo además la configuración de dos "bandos" separados por un "telón de acero" (que diría Churchill) y que dejaba el Atlántico para Estados Unidos y Europa del Este para la URSS. Una España "soviética", de esta manera, habría cambiado totalmente el panorama de la Guerra Fría y habría sido, muy probablemente, un escenario de conflicto donde las potencias capitalistas habrían intentado instaurar una democracia, seguramente ofreciendo las ayudas del Plan Marshall, o invadiendo directamente el país. No sería sino bajo intervención internacional cuando la República se habría desembarazado de su matiz soviético (no olvidemos que si era tan importante esta influencia es porque la URSS fue la única que ofreció su ayuda), y España podría haber sido una democracia a la Europea, siendo muy parecido el paralelismo con Francia o Italia.
Habría que añadir, para finalizar, una última suposición: ¿qué habría pasado si la Alemania Nazi hubiese invadido España? La respuesta es que, seguramente, la intervención aliada en España habría sido cosa probable. Y de haber ocurrido, habría que pensar que los aliados (con Estados Unidos a la cabeza) habrían instaurado aquí una democracia tutelada, con las ayudas del Plan Marshall. 
En conclusión, resulta muy difícil imaginar una España republicana aislada, sin intervención exterior. De haber sido la vencedora en la Guerra Civil, habría seguido en conflicto, probablemente, debido a su influencia comunista, a su situación geoestratégica y al inicio de la Guerra Fría tras la posguerra europea. Pero el futuro habría sido, de todas formas, creo, el de una democracia moderna y no el de una dictadura ominiosa. 
Pero esto es, a fin de cuentas, historia ficción: conjeturas cuya redacción sólo sirven para hacer volar la imaginación.

1 comentario:

  1. Excelente análisis... pero desgraciadamente, com bien dices, se trata de historia ficción...

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