martes, 7 de junio de 2011

Por qué creo que el franquismo no fue un régimen totalitario

No pienses que estoy intentando echarle un capote al viejo Luís Suárez, sobre el cual han caído rayos y truenos en la polémica por todos sabida ya, y aquí ampliamente comentada. No, no me adscribo a sus tesis ni planteamientos aunque admito que el título de este artículo va a dar lugar a polémica. Vaya por delante decir que ni mucho menos lo que voy a exponer va a ser una defensa del régimen, y me adscribo a una afirmación propia: la totalitariedad de un régimen no define su sanguinariedad, su vileza, sino más bien la base en la que se sostiene: si es una base social o tradicional. O lo que es lo mismo: un régimen totalitario no es más malo que uno autoritario, ni éste más bueno que el primero; ambos pueden ser más o menos dictatoriales, la diferencia entre ellos no está en esa cuestión (a pesar de lo que la gente se cree, a tenor de lo que he escuchado estos últimos días), sino en los pilares con los que cada régimen basan su poder. Lo veremos a continuación mejor explicado. 
De esta manera, lo que voy a intentar demostrar es una cosa: que las cosas tienen su nombre y su significado. Y otra: que es muy fácil por parte de los medios ajenos a la ciencia de la Historia hablar de conceptos como autoritarismo o totalitarismo. Mi propósito con este artículo es darle a cada cosa su nombre, siempre desde mi opinión personal y sobre mi razonamiento, que perfectamente puede ser debatido y cuestionado, y sobre todo puede ser en parte o del todo errado.
Juan Linz fue el primero en abordar una definición del franquismo
La vieja concepción sobre el franquismo de régimen no totalitario reside en la tesis que el politólogo alemán Juan Linz defendió en 1964, siendo el primero en intentar definirlo en la ya conocida afirmación de que el de Franco fue un régimen autoritario, no totalitario. A pesar de ser tan pionera, no quita que numerosos historiadores futuros se hayan adscrito a ella y la concepción actual del franquismo de la historiografía moderna parte de esta misma definición. Contrariamente a lo que ahora podríamos pensar, la discusión entre el autoritarismo y totalitarismo del régimen no está entre la historiografía actual, donde hay unanimidad (es muy débil la equiparación del régimen franquista a los totalitaristas, como veremos más adelante), como sí entre los medios, la prensa y los corrillos de barrio; ¿pero sabes en realidad qué significa régimen totalitario? 
Volvamos a Linz. Éste basaba su hipótesis en que durante el franquismo no hubo una movilización política sino un pluralismo político limitado, ni tampoco un papel importante de un partido único y una ideología que lo rigiese todo. Partimos de la base en que ambos tipos de régimenes son dictatoriales. La totalitariedad de una dictadura radica en la movilización política, cosa de la que carecía el franquismo, cuya base principal no fue la sociedad sino la tradicionalidad; esto es: la Iglesia, el ejército, la Falange, y las élites conservadoras. Desde esta perspectiva resulta inverosímil igualar a los fascismos con el franquismo, pues los primeros fueron movimientos sociales poderosísimos antes que ser regímenes, y no fue sino esa base social la que los aupó al poder. Hablaremos de los fascismos y el franquismo más adelante.
Las críticas a la concepción de Linz no se hicieron esperar allá a partir de 1964. La del historiador Salvador Giner radica en lo poco desarrollado que está el término "autoritario", ya que, por ejemplo, un régimen puede ser democrático y autoritario a la vez. La dictadura de Franco iría, de esta manera, más allá del efímero y débil término de autoritarismo. La crítica más radical a Linz, la de Martínez Alier, establece que la escasa movilización política del franquismo no fue causa sino efecto del régimen, resultado de una represión política y un miedo fatales. 
Como vemos, el quid de la cuestión radicaría en lo siguiente: cuál es la base de un régimen dictatorial para considerarse o no totalitario. Habría que atender a la otra caracterísitca de la definición del franquismo de Linz para hacernos una mejor idea: la ideología. Para éste, como dijimos, el franquismo habría tenido ausencia de una ideología que por otra parte se presume vital en los regímenes totalitarios. Especialistas como B. Oltra reafirman, en cambio, que la ideología del régimen era la de la derecha autoritaria y católica. Viver Pi-Suñer considera que la ideología del franquismo está bien definida a partir del concepto organicista de Patria, siendo su principio básico el de unidad nacional. Una ideología supone el paso fundamental para definir a un régimen. Si consideramos que el franquismo sí que la tuvo verdaderamente, podríamos considerar a éste como totalitario. Pero ahora bien, ¿elaboró el franquismo esa ideología, como sí hicieron los fascismos?, ¿o se apropió de ella para ascender y mantenerse en el poder? La manera en que respondamos a esta pregunta puede cambiar de signo esta cuestión.
"Lo tradicional" fue la base del Franquismo, muy diferente al fascismo
Pero ahondemos aún más en el término. No es sino cuando se intenta comparar a los regímenes fascistas con el franquismo cuando comienza a ausentarse un poco el concepto de totalitariedad. Pues, como bien sabemos, en la dictadura española el mayor peso lo sostuvieron los componentes tradicionales (ejército e Iglesia), en lugar de las innovaciones de los regímenes totalitarios; esto es: la masa social. Es imposible entender al nazismo sin los millones de simpatizantes que tuvo detrás, como tampoco al fascismo de Mussolini. Sobre el franquismo, su base nunca estuvo entre las masas sino entre las élites tradicionales, sin las cuales no llegaría a entenderse el régimen. Este sometimiento de ejército y religión al régimen hace lanzar a algunos especialistas a una nueva definición, el del franquismo como un “fascismo católico”, donde en lugar de controlar un amplio movimiento de masas, combinó a la perfección el principio de jefe y la alianza con las fuerzas tradicionales de la vida política y social española.
En el concepto de "base" del régimen se sitúa la mayor diferencia entre el fascismo y el franquismo. Pero, a pesar de ello, resulta innegable citar además las similitudes que entre unos y otro hubieron. Las principales igualdades son las que se refieren a las actitudes represivas: abolición de las instituciones representativas, la prohibición de toda ideología competidora de la doctrina oficial, la censura de prensa y el control de los medios de comunicación, la supresión radical de los movimientos socialistas y la intolerancia a la oposición, y por fin, la subordinación de los intereses de la clase obrera a los objetivos del Estado. Hay quien encuentra otras semejanzas en el terreno ideológico: doctrinas como la “superioridad racial” o la “necesidad histórica” de una expansión imperial. Y en cuanto a la "función" que tenían uno y otros regímenes, varios especialistas afirman que eran las mismas: estabilizar y asegurar el dominio de una sociedad que se ha sentido amenazada por las nuevas fuerzas revolucionarias, donde sería imposible hablar del nacimiento de ambos regímenes sin el auge del socialismo y el comunismo, entre otros.
¿Podría equipararse la conquista de las masas de Hitler con la de Franco?
 ¿Podemos hablar, de esta manera, del franquismo como una variante del fascismo?, yo pienso que no. Y añadiría una nueva cuestión, el del "objetivo" de los regímenes. El objetivo de los fascismos era, además de asegurar la defensa de la sociedad, la conquista de las masas, es decir, la amplia base popular que necesitaban para alcanzar su ideal. La relación de los fascismos con la clase conservadora (la que sería base fundamental del franquismo), era sólo de compromiso, para ayudarse a la hora de establecer y fortalecer el régimen, pero nunca desembocó, como si hizo en el régimen de Franco, en una total identidad de los intereses. De esta manera, la dictadura española se limitó a asegurar la recuperación del poder por las fuerzas conservadoras, y no intentó crear una nueva comunidad, sino restablecer la comunidad tradicional, la que se había perdido en el terrible régimen rojo de la II República.
Razón de este hecho, y aquí radicaría quizá lo más importante en toda la cuestión, puede estar en la Guerra Civil española. La intervención militar y la liquidación física durante la guerra de sus enemigos hizo innecesario un movimiento fascista destinado a mantener el control social, relegando a la Falange, “el partido del régimen” a un papel mucho menos importante que sí tuvieron el partido Nacional Fascista en Italia o el Nacional-Socialista en Alemania. En estos países los fascismos necesitaron convertirse en totalitarios, con una ideología y un partido único que lo regían todo, para alcanzar el poder. Pero el franquismo nunca lo necesitó. Nunca previó la conquista de las masas y la Falange nunca tuvo opción de hacerlo. De esta manera, al igual que no existe nadie que no dude de la totalitariedad de los regímenes fascistas, es cuando intentamos hacer la comparación con el franquismo cuando nos encontramos con evidentes diferencias, donde una sobresale del resto: la base del poder no radica en la masa social, como en el fascismo, sino en la Santa Trinidad hispánica que dominó durante siglos: Iglesia, ejército y clase conservadora.  
¿Estuvo, aún así, el régimen de Franco cerca de ser totalitario? Claro que lo estuvo. Y en cierto sentido, puede hablarse de un régimen casi totalitario (algunos autores hablan de para-fascismo, para referise a esta etapa) durante sus tres primeros años de vida. Al menos, hasta 1942, donde la Falange había sido la facción franquista triunfadora y donde España estuvo a punto de entrar en la II Guerra Mundial (como vimos en este artículo anterior). Fue durante esos años de establecimiento de su dictadura donde Franco necesitó, más que nunca, de una base social donde sustentar su régimen. Esa base social se la dio la Falange, pero que luego, una vez establecido el franquismo, el Caudillo "prescindió" de ella (relegándola a un papel testimonial prácticamente) y se aupó en los pilares tradicionales que ya hemos comentado.
A pesar de la conclusión que podemos sacar en este artículo (que espero haber redactado de forma clara e inteligible) no he de dejar de admitir, y con esto termino, que la franquista fue una dictadura impuesta y feroz, en muchos casos, represora e infame en otros. En este aspecto, cuestiones como autoritario o totalitario son meras concepciones definitorias, como decíamos al principio, sin razón ni distinción alguna. Pero esa es otra historia. Aquí nos ocupa lo siguiente: como dije al principio, la totalitariedad de un régimen no define su sanguinariedad, sino la base de su poder. Y es por esto por lo que considero que el franquismo no fue una dictadura totalitaria. 

Fuentes consultadas: el artículo "Una dictadura por la gracia de Dios", de Manuel Pérez Ledesma, y el artículo "El primer franquismo", de Ismael Saz.

5 comentarios:

  1. Yo no haría esto cuando estamos todos desesperados comentando los artículos de Inmaculada Cordero, chaval... que te lo vas a encontrar copiado por todos en las reseñas que entreguemos!! (se encuentra por google bastante fácil)

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  2. jajaja gracias por la recomendación, no lo había pensado. Espero que la profesora sepa distinguir el original xD

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  3. De todas formas, lo que yo escribo aquí no son los comentarios de texto, sino reflexiones mías en base a los comentarios.

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  4. Precisamente por eso, son reflexiones y muy buenas que inspiran mucho para una reseña crítica. Yo sólo estaba buscando la publicación en la que estaba uno de los artículos sin referencia bibliográfica, pero hay mucho desalmado por ahí :)

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  5. Ya ves, y más en una carrera como la nuestra xD Gracias por tu comentario de nuevo.

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