jueves, 13 de octubre de 2011

Leyenda negra y antiespañolismo

España tuvo hace siglos la cruz de un antiespañolismo feroz, sustentado en lo que los ingleses denominaron la leyenda negra española y que no era sino otra forma de descrédito de uno de sus más poderosos enemigos. Aún hoy seguimos bebiendo en parte de aquella leyenda que nos tildaba de fanáticos e iletrados, pero ¿en qué consistía exáctamente la "leyenda negra"?

Tortura de un hombre con la presencia de un inquisidor. Los horrores
de la Inquisición alimentaron durante siglos la Leyenda Negra española.
El diccionario de la Real Academia Española define leyenda negra como «opinión contra lo español difundida a partir del siglo XVI» y como «opinión desfavorable y generalizada sobre alguien o algo, generalmente infundada». Dicho término ha sido analizado por diversos especialistas en numerosas obras, entre los cuales podemos destacar a los siguientes. 
El creador del término, Julián Juderías, lo describe en 1914 en su libro "La Leyenda Negra" como: el ambiente creado por los relatos fantásticos que acerca de nuestra patria han visto la luz pública en todos los países, las descripciones grotescas que se han hecho siempre del carácter de los españoles como individuos y colectividad, la negación o por lo menos la ignorancia sistemática de cuanto es favorable y hermoso en las diversas manifestaciones de la cultura y del arte, las acusaciones que en todo tiempo se han lanzado sobre España. 
La tortura de los indios americanos por parte de los conquistadores
fue también uno de los principales argumentos del antiespañolismo
.
La segunda obra clásica del tema es "Historia de la Leyenda Negra" hispanoamericana de Rómulo D. Carbia. Si Juderías hizo más hincapié en la vertiente europea de la leyenda, el argentino Carbia se centra en su vertiente americana. Así, para Carbia, dando una definición más extensa del concepto: abarca la Leyenda en su más cabal amplitud, es decir, en sus formas típicas de juicios sobre la crueldad, el obscurantismo y la tiranía política. A la crueldad se le ha querido ver en los procedimientos de que se echara mano para implantar la Fe en América o defenderla en Flandes; al obscurantismo, en la presunta obstrucción opuesta por España a todo progreso espiritual y a cualquiera actividad de la inteligencia; y a la tiranía, en las restricciones con que se habría ahogado la vida libre de los españoles nacidos en el Nuevo Mundo y a quienes parecería que se hubiese querido esclavizar sine die.
Philp Wayne Powell en su libro Tree of Hate (1971) define la leyenda negra básicamente como la creencia de que los españoles se han mostrado históricamente como excepcionalmente crueles, intolerantes, tiránicos, oscurantistas, vagos, fanáticos, avariciosos y traidores; es decir, que se diferencian de tal modo de los demás pueblos en estas características que los españoles y la historia de España deben ser vistos y comprendidos en términos que no son empleados habitualmente para describir e interpretar a otros pueblos.
Un autor más reciente, Manuel Fernández Álvarez, ha definido la leyenda negra como: una cuidadosa distorsión de la historia de un pueblo, realizada por sus enemigos, para mejor combatirle. Y una distorsión lo más monstruosa posible, a fin de lograr el objetivo marcado: la descalificación moral de ese pueblo, cuya supremacía hay que combatir por todos los medios.

Si hay un hombre que personificaba el antiespañolismo en la Edad Moderna,
ese era el Duque de Alba, uno de los hombres más poderosos de su tiempo y
cuyos tiránicos métodos de conquista y administración en Flandes sembraron
el terror absoluto entre los holandeses.
En resumen, podemos decir que la leyenda negra es a la vez anticatólica y antiespañola. Se generó y se desarrolló en Inglaterra y Francia; primera y principalmente en Inglaterra, en el curso de la lucha entre España y la Inglaterra de los Tudor. Por ello, el antiespañolismo llegó a ser parte integral del pensamiento inglés. Escritores y libelistas se esforzaron por inventar mil ejemplos de la vileza y perfidia española, y difundieron por Europa la idea de que España era la sede de la ignorancia y el fanatismo, incapaz de ocupar un puesto en el concierto de las naciones modernas. Tal idea se generalizó por la Europa secularizada y petulante del oscurantismo ilustrado y enciclopedista, señalando a la Iglesia como causa principal de semejante degradación cultural española.
Según muchos hispanistas, las raíces del antiespañolismo deben buscarse en documentos del siglo XVI, como la apología de Guillermo de Orange y otros muchos que constituyen lo que Juderías llamó «la tradición protestante», y que pintan a España como cruel opresora cuyo enorme poderío estaba al servicio de la causa de la ignorancia y la superstición.

Fuentes:
Apuntes propios

1 comentario:

  1. La leyenda negra por un lado y la leyenda blanca por otro, para al final quedar la historia gris, con claroscuros... como la historia de todas las naciones.

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