jueves, 19 de enero de 2012

El morbo gótico, o el regicidio como sucesión al trono

Reyes que son monarcas porque un día asesinaron al anterior, y cuyo sucesor probablemente sea quien lo asesine. Esta fue durante muchos años la realidad de la monarquía goda en España, aquella que acaparó medianamente el poder territorial en la península tras la caída del Imperio Romano en 476. 

Este continuo regicidio, asumido entre los godos como algo prácticamente normal, respondía en efecto al poco o nulo poder que tenían los monarcas visigodos en comparación con una nobleza quien controlaba efectivamente casi todos los resortes del poder en sus territorios.

Brebajes envenenados, banquetes que se le acaban indigestando al anfitrion, puñaladas por la espalda..., por cada capítulo de la historia de los reyes godos se escribe otro con letras manchadas de sangre. Esta práctica regicidia se hizo tan característica en los primeros decenios de la monarquía Visigoda en la Península que los historiadores le dieron incluso un nombre, "Morbo Gótico"
Esta inclinación a la traición comienza casi al mismo tiempo que la propia institución monárquica. Ataúlfo, el primer caudillo godo que atraviesa los Pirineos y se asienta en la península (aún no podemos hablar de monarquía goda), fue asesinado por un sicario a las órdenes de otro clan rival. Le sucedió Sigerico, quien murió también asesinado sólo una semana después de proclamarse caudillo godo.

Wamba, el rey tonsurado

Wamba, rey de los visigodos entre los años 672 y 680, es quizá el rey que sufrió el acto de "regicidio" más curioso y anecdótico. Fue supuestamente asesinado cuando le dieron a beber un brebaje con gran cantidad de esparteína, un hipnótico que le dejó sumido en un profundo letargo. Los nobles responsables del acto aseguraron con premura que el rey estaba a punto de morir, y pidieron a un sacerdote que le diese la extremaunción, que entonces incluía tonsurar al agonizante y vestirle con hábitos
Mientras el rey "agonizante" era velado por sus seguidores, y ante el estupor de los presentes, Wamba despertó de su letargo. Cuando reclamó su trono ya no pudo recuperarlo: la ley visigoda impedía reinar a cualquiera que vistiese hábitos
Todo había sido un plan perfectamente preconcebido por los conspiradores.

5 comentarios:

  1. Bueno... un golpe de estado incruento... no es que me parezcan bien este tipo de cosas pero mejor así que a sangre y fuego

    ResponderEliminar
  2. Incruento sí, pero no podría hablarse de Golpe de Estado incluso; teniendo en cuenta el poder real que tenían estos reyes (nulos) el "Estado" (que tampoco podría hablarse realmente de estado), no iba a variar mucho con el regicidio.

    ResponderEliminar
  3. Me gusta la historia y más aún que haya personas que se interesen y divulguen la historia. Pero me llama poderosamente la atención que para hablar del territorio peninsular se hable de España como una realidad histórica de aquella época. Igual pasa con los que llaman a cierto territorio Catalunya o Francia o Italia, como si nuestra distribución territorial fuese una realidad atemporal. No es una crítica y entiendo que para la divulgación sea más fácil así, sin que eso comporte un límite ideológico, pero me llama la atención. De todas formas y como creo que ya te he comentado en alguna otra ocasión, interesante tu web y las reflexiones que nos acerca la historia para entender nuestro mundo actual.

    ResponderEliminar
  4. Tienes razón Helena. Está mal dicho el término España cuando nos referimos a la Edad Media, e incluso hay historiadores que no hablan de España hasta mucho más allá de los Reyes Católicos.
    Suelo ser cuidadoso con estos términos, pero a veces, por facilidad (como dices) se ponen casi sin pensar.
    Sería un muy interesante artículo el siguiente: ¿cuándo podemos hablar de España en la historia?
    Intentaré desarrollarlo en el futuro, gracias por la idea involuntaria, jeje. ¡Saludos!

    ResponderEliminar
  5. Lo gotico siempre estará de moda, el color negro y la oscuridad siempre generan morbo

    ResponderEliminar