viernes, 27 de enero de 2012

Internet es la nueva calle, o cómo al Sistema ya no le sirve la tecnología

Todo nuestro ocio siempre fue producto del Sistema. Ese ente que durante décadas ha moldeado nuestras vidas, el bien llamado Sistema Capitalista, y que hoy es Sistema-Mundo, nos puso delante de la radio y del televisor para sacarnos de las calles en épocas de movilización social. El consumismo y los avances tecnológicos no han sido otra cosa que el cenit de una política de individualización social, es decir, una política encaminada a crear ciudadanos desconectados de la realidad cultural y, sobre todo, de las reivindicaciones que pudieren ocurrir cuando decenas de personas se juntan y hacen máxima la fuerza del grupo.
Una familia frente al televisor, en los años 60. Este aparato
consiguió individualizar y disuadir, como ningún otro,
a la mayoría de los movimientos sociales.

¿Alguien recuerda grandes movilizaciones sociales en los años ochenta?, ¿y en los noventa? No. A partir de los años setenta asistimos a una aceleración meteórica de los avances tecnológicos en pos del entretenimiento individual. Esta época de reivindicaciones (movilizaciones estudiantiles, guerra de Vietnam, etc.), no la callarán las armas, sino los televisores. El Sistema comenzó a preveer a la sociedad de rápidos avances tecnológicos, a buenos precios, y comenzó a publicitarlos. Comenzó, sobre todo, a crearnos la necesidad del consumo, necesidad encaminada a sacarnos a cada uno de su conjunto social: la radio, el televisor, los videojuegos, los ordenadores, el DVD, más videojuegos, mejores televisores, ordenadores portátiles, Smartphones, etc. etc. El ocio se convirtió en algo individual, algo que sólo debías de hacer tú y el aparato, si acaso con la compañía de algún amigo o familiar, pero siempre con el aparato de por medio, rigiendo tu forma de divertirte y de pasar tu tiempo libre.
Es imposible no entender las rebeliones del mundo árabe
sin el poder de unión las redes sociales.
Hoy, nuestro ocio sigue siendo individualista, pero el Sistema, cuyo plan fue tan perfecto y se ejecutó durante décadas, está comenzando a romperse. Internet es la nueva calle. Facebook o Twitter son como virus dentro del Sistema; minan su capacidad de individualización, unen a personas de todo el mundo con sólo un click y a velocidad instantánea. Los resultados son palpables según las noticias: no hace cosa de un año advertíamos cómo todo el mundo árabe se rebelaba contra sus dirigentes haciendo de las redes sociales su plataforma reivindicativa. Y todo el mundo, además, siendo partícipe del proceso a través de ellas. En España, movimientos como el del 15-M jamás podrían haber tenido tal repercusión si no fuese por las redes sociales; al igual que ocurre en Wall Street, donde un poderoso movimiento social reivindica la ocupación del corazón, precisamente, del Sistema capitalista.

La ley SOPA y similares hay que entenderlas como un intento del Sistema
de volver a tomar el control del ocio de todos los ciudadanos.
Al Sistema ya no le vale la tecnología para convertirnos en ciudadanos modelos, y se abre un horizonte incierto. Los pasos dados por los gobiernos, bajo la máscara de la lucha anti-piratería, la ley SINDE, la ley SOPA estadounidense, el cierre de Megaupload o la última noticia sobre la censura en Twitter, advierten que el Sistema no va a permitir que su magna obra de contención social se descomponga a golpe de click. El objetivo no es salvar a las discográficas y a las productoras de cine sino el de volver a hacer de Internet un instrumento más al servicio de sí mismo.
Esto no ha hecho más que comenzar, pero se advierte un futuro difícil: la sociedad ha comenzado a despertar de su letargo precisamente a raíz la plataforma desde la que dormíamos. La tecnología ya no es una aliada del Sistema.

1 comentario:

  1. Internet ha democratizado la globalización, y esperemos que así siga...

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