viernes, 3 de febrero de 2012

La Memoria Histórica, Garzón y el Valle de los Caídos

La Memoria Histórica vuelve a estar en la primera plana nacional. En todos los Informativos nos encontramos con las imágenes de un Garzón quijotesco defendiéndose de quienes le acusan de no haber actuado correctamente. Es la cara visible de miles de historias anónimas a las que un día el juez creyó que había llegado el momento de hacerles justicia.
Garzón, arropado. "Hice lo que tenía que hacer por encima
de las ideologías", afirma.
Pero, ¿justicia?, se preguntan muchísimas personas. Tristemente, aún hoy tenemos en España dos bandos que se pelean por los muertos. Hace 75 años se hacían la guerra por los vivos y hoy seguimos en conflicto por los que ya no están. ¿Hay que dejar a los muertos en su sitio?, ¿no hay que levantar viejas heridas?, ¿hay que olvidar?
Precisamente estas son las principales razones de aquellos que están en contra de la Memoria Histórica. Aluden a que un proceso como éste sólo abrirá de nuevo las heridas de la guerra. ¿Pero no son acaso heridas que aún no se han cerrado? Si estas personas están en contra de este tipo de procesos, ¿no significa que ellos también tienen heridas, tienen rencores?
La Memoria Histórica no es la de políticos e ideólogos partidistas que buscan con ello quitar estatuas de Franco o calles de algún personaje histórico afín al régimen. Es la de los miles de casos de esposos, padres y hermanos que un día fueron arrestados con nocturnidad para no volver jamás. Enmendar esa justicia es lo que buscaba el juez Garzón; lo demás es partidismo, no es Memoria Histórica.

Para los que siguen estando en contra, otro ejemplo. Imagínense que, después de 75 años, los padres de Marta del Castillo siguiesen buscando con desesperación el cuerpo de su hija. O lo que es lo mismo, imagínense que aún, después de tanto tiempo, siguen sin tener una tumba a la que llevarle flores. Ésta es la memoria Histórica, la de las tumbas sin cuerpo, la de esposas, hermanas o hijas que no tienen donde llorarle a su difunto.
El Valle de los Caídos
Pero, ¿y los muertos del otro bando, a esos no se les reconoce? Esta es otra de las grandes cuestiones recurrentes que aluden los que están en contra del proceso. Se preguntan que por qué no se estudia a los muertos Franquistas con la insistencia con que se intenta buscar a los republicanos. A todos estos, les contesto con una pregunta, ¿acaso no sabéis que el Franquismo, durante cuarenta años, ya se dedicó a cuantificar, buscar y encontrar a sus muertos, y enjuiciar a quienes pudieron por tales actos de guerra?, ¿acaso no sabéis qué es el "Valle de los Caídos", uno de los monumentos más grandes de la Historia española, cuyo objetivo precisamente es el de recordar a los caídos franquistas en la guerra?

¿Acaso no tienen derecho las víctimas republicanas a tener su particular "Valle de los Caídos"?, ¿a que sus muertos sean rendidos solemnemente como ya lo fueron los demás? Cuando este momento llegue, cuando los muertos de unos dejen de descansar en las cunetas y descansen donde deben; sólo entonces, se cerrarán las heridas; y todas las viudas podrán llorarle a sus difuntos en igualdad de condiciones, porque todos los muertos son iguales en una guerra. 
Ésta es el verdadero objetivo de la Memoria Histórica... lo demás es oportunismo, politiqueo y demagogia.

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