jueves, 29 de marzo de 2012

El derecho y el deber de una huelga; y la primera huelga de la historia

Hoy es día de huelga general, y no debería escribir nada, realmente, por solidaridad ante tantísimas personas que han secundado este derecho conquistado fundamentalmente por la lucha obrera. 
El derecho a la huelga es más que un derecho, es un deber como ciudadanos. Un deber que tenemos todos de levantarnos y hacerles ver a los dirigentes que esto no va como debería. En muchos sectores de la derecha se les acusa a los huelguistas de anti-demócratas, sin darse cuenta que son ellos, los que despotrican contra este derecho, los que van en contra de la democracia. Probablemente ninguno de ellos sea consciente de que la democracia pudo instaurarse gracias, en parte, a tantísima gente que comenzó a romper el franquismo desde dentro, es decir, desde la propia base social (movimiento obrero, estudiantil, etc.).
La democracia es solidaridad, sí, pero también es respeto. Y tan anti-demócratas son tanto los que denuncian una huelga como aquellos piquetes informativos que lo que menos hacen es informar. La huelga es un derecho tanto como el derecho a abrir tu negocio si uno no está de acuerdo con la huelga. Aun así, si existiese, de veras, esa solidaridad de la que hablo, muchos de los negocios y establecimientos hoy abiertos estarían cerrados. Es la paradoja de las conquistas sociales: la llevan a cabo unos pocos, con mucho sufrimiento, y luego se benefician todos. Incluso los que hoy tienen abierta su tienda o su empresa, sin darse cuenta de que está en juego mucho más que un día de trabajo.

Total, que yo venía a hablar de la primera huelga de la Historia, realmente, y finalmente me ha salido esta reflexión. No podía negarme. La primera huelga de la Historia tuvo lugar en el Egipto faraónico, y comenzó el 14 de noviembre de 1152 a.C., durante el reinado de Ramsés III, cuando sesenta artesanos se negaron a realizar su trabajo en el Valle de los Reyes. Eran picapedreros, carpinteros y dibujantes que, guiados por el escriba llamado Paturere y dos contramaestres, reclamaron el salario alimenticio que no habían recibido durante el último mes. Sentados ante la puerta del templo, clamaron: “Tenemos hambre y sed”. Tras tres días de huelga, por fin recibieron del visir 50 sacos de trigo.

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo contigo. Lo de ayer era un deber moral, en mi sector poca gente hizo huelga, y es que aquí, en la consultoría, hay nula conciencia de grupo, de solidaridad, de pertenencia a la clase trabajadora. Aquí quien más quien menos se siente consultor, analista, arquitecto, manager, proyect manager y no se cuantas zarandajas más, todo con tal de no llamarte como eres "un Trabajador". Hay muchos que se piensan que van a heredar de la empresa y luego, he conocido alguno, cuando la empresa prescinde de ellos se llevan las manos a la cabeza... se creen que así "quedan bien"... allá ellos el tiempo dará o quitará razones.

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