Reflexiones y curiosidades sobre Historia

jueves, 15 de marzo de 2012

Los Idus de Marzo, ¿quién es el héroe y quién el villano en el ideario moderno?

Hoy son los Idus de Marzo. Tal día como hoy, el 15 de marzo del año 44 antes de Jesucristo, Cayo Julio César, el hombre más poderoso de la Roma de su tiempo, sería asesinado por una alianza de conspiradores que veían en él la degradación de una República que de facto ya era difunta pero que de hecho aún mantenía su cuerpo legal. 
Por medio del presente artículo pretendo no hacer un análisis de los Idus de Marzo, sino sobre la influencia y la visión que se ha tenido de este hecho histórico en los tiempos modernos, donde César y Bruto han sido héroes o traidores según el momento histórico.  

La muerte de César, de Vincenzo Camuccini
Lo que es más extraordinario aún es que un vidente le había advertido del grave peligro que le amenazaba en los Idus de Marzo, y ese día cuando iba al Senado, Julio César llamó al vidente y riendo le dijo: «Los Idus de Marzo ya han llegado»; a lo que el vidente contestó compasivamente: «Sí, pero aún no han acabado».

Plutarco, Vidas Paralelas, tomo 5, capítulo  LXIII

Entre los conspiradores que asesinaron a César la historia ha solido alzar a Marco Junio Bruto, descendiente de Lucio Junio Bruto y ahijado o hijo adoptivo de César —según algunas versiones—, o persona muy allegada y muy querida por el dictador —en la mayoría de las otras—. Bruto y César serían los protagonistas de una tragedia a la que evocaría la historia durante siglos y cuya versión de los hechos se vería desvirtuada según las épocas y según las virtudes políticas de aquellos a quienes les interesaba ver a Bruto ora héroe u ora traidor, y otro tanto con respecto a quien éste asesinase.
La versión que la historia nos ha trasmitido de la tragedia de los Idus de Marzo se ha visto alterada en multitud de ocasiones por el potente trasfondo político que puede desprenderse del hecho histórico. Supone —con toda la objetividad posible— la muerte de un dictador que atesoraba prácticamente todo el poder de Roma a manos de un grupo de conspiradores que decían actuar en nombre de los valores de la República tradicional.

La visión medieval de Dante:

A partir de este hecho histórico, varios autores nos han dado su particular versión al calor casi siempre de las corrientes de la época en que les tocó vivir. Así, Dante recoge el pensamiento medieval del Imperio como Reino terrenal de Dios para mostrarnos a un Bruto como el mayor de los traidores, devorado por una de las fauces del mismísimo Lucifer. Su traición es a un hombre que es visto como el “primer sumo pontífice” de un Imperio que nacería, curiosamente, sólo tras su muerte.

Lucifer, del Codex Antonensis. El demonio debora a los tres grandes traidores
de la historia medieval: Judas, Bruto y Casio.
El buen tirano Shakespeare y Voltaire:

Tres siglos más tarde que Dante, Shakespeare nos dejaría posiblemente la obra más universal y mejor elaborada sobre los Idus de Marzo. Su César es un dictador casi divino, y su Bruto es un hombre sumido en las pasiones, en los dilemas del hombre humanista que se debate entre el corazón y el raciocinio. Luego, otro siglo más tarde, Voltaire nos brindaría su versión de los hechos —al gusto afrancesado— en la obra que servirá como base para que los autores españoles escriban sobre la tragedia. La de Voltaire es una obra que carece del trasfondo moral de Shakespeare, mostrándonos unos personajes planos e inalterables de convicción. Se desprende aquí —más que nunca en una obra sobre Julio César y Bruto— muchísimos de los aspectos de la filosofía del francés; a la sazón: la cuestión del poder absoluto, la autoridad, libertad civil, progreso, etc. Su César es un dictador compasivo que no es capaz de hacer ver a Bruto, su hijo, que su camino es el único posible ya para una Roma corrompida por los aristócratas. Bruto, en cambio, es un hombre recio y duro de doctrinas pero cuya cerrazón finalmente le harán cometer la traición de asesinar a su padre, y cuya ceguera le impide advertir que la plebe acabaría de parte de Antonio y no de aquellos que decían haber actuado en nombre de la libertad.

Fotograma de la película “Julio César” (Joseph Mankiewicz, 1953), basada en la obra de Shakespeare. Marco Antonio, interpretado magistralmente por Marlon Brando, exhorta a la plebe a luchar contra los asesinos de César. 
La "victoria" de Bruto; la Revolución francesa y el pensamiento liberal:

La Revolución Francesa y el pensamiento liberal significarían el definitivo triunfo de un Bruto que es visto en este momento como un libertador, aquel que sacrifica su amor por César para salvar a la República. La muerte de Luis XVI en Francia se justificaría así como la de César en los Idus de Marzo del año 44 a.C.; siendo la muerte de un rey tirano a manos de un pueblo que clamaba por su libertad. Este mismo pueblo sería, asimismo, el que alzase a los asesinos de César en las interpretaciones liberales de la muerte del dictador, cuyo exponente español es la traducción al castellano de Francisco de Altés, durante el Trienio Liberal. 

Los Idus de Marzo en la actualidad:

Cartel de la película "Los idus de Marzo"
(George Clooney, 2011).
Las intepretaciones de este hecho histórico
siguen haciéndose en la actualidad.
Los Idus de Marzo seguirán justificando tiranicidios durante muchos años, pues el mundo nunca se desembarazará de los tiranos, y seguirá habiendo nuevas versiones que traten este hecho. Si Julio César fue o no un tirano es algo que ya no podemos responder, pues depende de cómo considere cada autor el poder uni-personal que atesoró el dictador en los años previos a su muerte. Durante la Edad Moderna, la tragedia de Julio César y de Marco Junio Bruto justificó tanto el poder personal como su antítesis, el poder liberal. O lo que es lo mismo, la historia a veces no es más que el producto del tiempo en que se escribe. El hecho de que continuamente el hombre necesite rescribir la historia para legitimar el poder contemporáneo ya ratifica esta afirmación; y nunca sabremos realmente quién era el héroe y quién el tirano cuando Bruto le asestó la puñalada a Julio César y éste murió mirándole a los ojos, preguntándose, en su última voz: Et tu, Brute?

3 comentarios:

C.G. Aparicio dijo...

Muy interesantes reflexiones estas que nos muestras. La visión de las cosas, de TODAS las cosas, ha ido cambiando de manera apabullate a lo largo de los diferentes periodos de la Historia y una buena muestra la ofreces hoy aquí. Es complejo analizar el pasado desde la perspectiva de las gentes que vivieron en ese momento, siempre es más sencillo hacerlo desde nuestra visión actual, pero si ello se hace siempre se llegarán a conclusiones erróneas. La clave está en tratar las fuentes a fondo, aunque éstas también nos engañen, en ocasiones... pero no queda otra ¡¡es tan complicado descubrir la verdad!!

Un saludo, amigo!

Mars Ultor dijo...

Gracias por tu comentario amigo. Este artículo es un resumen de mi trabajo de Teoría y práctica política, jaja.

Loxias dijo...

Pensé que le había dicho: "TV QVOQVE, FILI?"