Reflexiones y curiosidades sobre Historia

domingo, 1 de abril de 2012

Reseña de "La Biblia desenterrada"

"La Biblia desenterrada", de Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman
Tercera edición, Editorial Siglo XXI España, grupo Akal, 2011
ISBN: 978-84-323-1184-0
Precio: 24.00€


Gran parte de la cultura occidental parte de un libro y unas enseñanzas redactadas hace miles de años y de cuyos textos cabe dudar si ocurrieron realmente en la Historia o si son invención o tradiciones legendarias del pueblo judío. Hablamos de la Biblia, el libro más extendido del mundo pero a la vez la gran desconocida y una de las grandes interrogantes para todo aquel que se plantee si los hechos que narra son constatables históricamente. Esta pregunta se la ha hecho durante muchísimos años grandes expertos que han librado entre sí una auténtica guerra teórica. La Biblia desenterrada intenta poner orden en un terreno enfangado para la Historia.
De la mano de dos prestigiosos autores, La Biblia desenterrada supone una nueva visión arqueológica y objetiva (desde el punto de vista histórico) sobre el antiguo Israel y sus textos sagrados. Israel Finkelstein y Neil Asher Silberman trazan una historia apasionante sobre si existe o no evidencias históricas de los hechos de la Biblia; y a veces, en su lectura, parece que estamos asistiendo a una auténtica obra detectivesca, a una rigurosa investigación histórica que sin duda no dejará indiferente, sobre todo, a los creyentes del texto sagrado. 

Los autores

Israel Finkelstein es catedrático del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv. Actualmente trabaja como codirector de las excavaciones realizadas por dicha universidad en Tel Megiddo, uno de los yacimientos más importantes de la arqueología bíblica. Además de otros libros, informes de campo y artículos académicos, Finkelstein es autor, junto con Neil Asher Silberman, de David y Salomón, En busca de los reyes sagrados de la Biblia y de las raíces de la tradición occidental (Siglo XXI de España, 2007).
Neil Asher Silberman es profesor de interpretación histórica del Ename Center for Public Archaelogy and Heritage Presentation de Bélgica. Es colaborador de la revista Archeology y es autor, entre otros títulos, de La polémica de los manuscritos del Mar Muerto (Círculo de Lectores, 1996) y La revolución del reino (Sal Terrae, 2005).

Desenterrando la Biblia

La lectura de esta obra no te dejará indiferente. A pesar de ello, los autores no intentan polemizar en ningún momento con esta obra, cosa que podrían haber hecho pero que sin duda habría restado seriedad al resultado final. Esta obra es, sobre todo, un tratado muy serio sobre arqueología e investigación histórica, y el lector debe acceder a ella a sabiendas de que encontrará precisamente con esto. Si no está acostumbrado a leer obras de divulgación histórica, La Biblia desenterrada puede hacérsele algo pesada.
Pero si acude al libro con verdadero interés, lo devorará. Tenlo por seguro.
La obra está dividida en tres partes que desentrañan los tres grandes momentos del reino de Israel que narra la Biblia. En la primera parte, ¿La Biblia como historia?, los autores realizan una interesantísima reflexión histórica sobre si hay verdadero fundamento en considerar a la Biblia como un texto histórico, apoyándose en hechos que narra la Biblia y que apenas tenemos evidencia histórica (especial atención al éxodo, por ejemplo). Esta primera parte resulta, a la postre, la más interesante de la obra, donde se plantean un mayor número de interrogantes al lector y donde, sobre todo, más anima a la reflexión.
La segunda parte, Auge y caída del Reino de Israel, supone un texto histórico al uso donde se relata el nacimiento de Israel como estado tras el éxodo del que ya se habló en la primera parte. En la tercera parte, por último, Judá y la construcción histórica de la Biblia, se cuenta, por una parte, el auge del reino de Judea, "el gran reino israelita"; y, por otra, una vuelta a las reflexiones y a las cuestiones planteadas al comienzo y donde los autores se centran en aquellos primeros escribientes que comenzaron a relatar los hechos que plantea la Biblia. Se agradece muchísimo que se acompañen un gran número de apéndices a la obra, que complementan el núcleo principal pero que, debido a su carácter especializado, quizá no sea de difícil lectura a los lectores no especializados en arqueología. 
Desenterrando la Biblia despeja muchísimos interrogantes sobre el qué y el por qué de la Biblia, y donde la conclusión principal es que la Biblia no puede considerarse un texto histórico, aunque sí narra hechos históricos, como se descubre con gran pasión en la lectura de la obra; y que a veces encontramos en la Biblia numerosas exactitudes que los especialistas no creían; como que también, en muchas ocasiones, encontramos hechos absolutamente inventados por los escribanos. Recomiendo abordar su lectura con tranquilidad, reflexionando y, a ser posible, con una Biblia junto a Desenterrando la Biblia, para comprobar in situ los pasajes que en esta obra se cuentan sobre el texto sagrado. Si tiene especial interés en el tema, devorará Desenterrando la Biblia en busca de más y más interrogantes.

Puede visitar toda la información referente a "La Biblia desenterrada", así como comprar la obra de manera online, en la web de Siglo XXI España

3 comentarios:

Coral dijo...

El libro tiene buena pinta, sin duda. Según he entendido, la obra basa su tesis central en la comparación de los hechos narrados en la Biblia con las posibles referencias arqueológicas que se puedan haber hallado en la actualidad. Esto puede dar lugar a un grave error, que es el de echar por tierra toda tesis que no tenga correpondencia con la realidad arqueológica. No he leído el libro, por lo que no puedo averiguar si es así como se trata el asunto, pero cualquier historiador, y más los dedicados a la antiguedad, sabemos que, por desgracia, es imposible que todo el contenido de textos antiguos tenga un paralelo en la realidad arqueológica que se ha conservado hasta nuestros días. De hecho, de tomar esto como aspecto básico para trazar una Historia del pasado es posible que más de la mitad de las hojas que hoy pueblan miles de manuales sean desterradas de los libros. Leyendo la reseña me ha dado la sensación de que la línea que se sigue para hacer la investigación es hipercrítica, es decir, antepone la arqueología a las fuentes literarias, pero ya te digo que al no leer el libro son simples interrogantes que dejo plasmados aquí.

Un saludo!!

Mars Ultor dijo...

Hola Coral, gracias por tu reflexión y disculpa la tardanza en contestar. Sí que es cierto que el libro "peca" de un pecado (muy común, por otra parte) que tienen los grandes especialistas en arqueología, y es intentar demostrar que la arqueología puede darle respuestas a todo. En este caso, la tesis fundamental de la obra es intentar demostrar si existe o no evidencias arqueológicas de lo que se cuenta en la Biblia, pues muchos de los hechos que aquí se narran ni siquiera tienen paralelismo con otros textos históricos.
Pero bueno, la obra va más allá de ser un mero análisis arqueológico de las excavaciones hechas en Israel por los autores y plantea muchas hipótesis e interrogantes enfundadas en otro tipo de textos no sagrados y basadas, eso sí, en la realidad arqueológica.
Tu crítica, de todas formas, es aplicable a esta obra y en realidad a muchas de las obras que tienen a la arqueología como su "ciencia" principal. Aun así, su lectura es muy instructiva y amena, si te interesa el tema.

Saludos.

antonio belizon jurado dijo...

He leido el libro de Filkenstein y Silberman más de tres veces y en cada una de las lecturas he ido encontrando más y más firmeza en sus conclusiones. No, no he constatado eso de que imponen la arqueología a los hechos. No. Simplemente se limitan a analizar una situación bíblica y constrastarla con los restos de la época a la que dicen pertenecer. Y tras eso aparece la evidencia. Lo de las dudas sobre la veracidad de la Biblia no es nuevo, hay que retroceder unos siglos y saber que desde el descubrimiento de la existencia de varias fuentes de escritura, todo el edificio de la obra empezó a tambalearse. Al margen de que muchas de las historias no tienen un valor real y ya se llegó a un acuerdo de que eran simbólicas, basta darse un paseo por las historias de las religiones contemporaneas (Sumer, Egipto,etc) para darse cuenta de que los relatos bíblicos bebieron de esas fuentes que, en concreto, eran cuentos tradicionales.
Pero una de las coas que más me sorprende del libro de Filkenstein y Silberman es su honestidad, su falta de prosopopeya, su llaneza al expresar sus ideas. Es una bocanada de aire fresco entre tanta bazofia literaria.