miércoles, 19 de septiembre de 2012

Santiago Carrillo, breve comentario sobre un patriota

Muerte de Santiago Carrillo
Ayer murió Carrillo, una de las figuras históricas del siglo XX que más atracción y magnetismo me suscitaron, y suscitan, como estudiante y ahora licenciado en Historia. Santiago Carrillo, un hombre sobre el que he leído mucho, y que la última lectura que hice sobre él, aunque no estrictamente sobre su figura (Anatomía de un Instante, Javier Cercas, 2011), me hizo descubrir otra faceta del ex-líder comunista que antes permanecía oculta para mi, dilucidada en todos aquellos combates que Carrillo libró a lo largo de su vida: la de patriota.

España tiene un gran problema de identidad producto de que, durante décadas y décadas, el patriotismo y el sentimiento nacional ha sido cosa de un sólo espectro político. Los españoles eran unos, los vencedores de la Guerra Civil, y los otros, los vencidos, no se sabe muy bien qué eran, pero españoles (de pleno de derecho al menos) seguro que no. Carrillo era uno de ellos, un exiliado, un ex-combatiente comunista, un No Español. No era un patriota.

Un joven y combatiente Santiago Carrillo en un mitin del partido comunista,
en el que, ya con 21 años, ya era una de sus principales figuras.

Cuando un 23 de febrero de 1981 "Pavía volvió al congreso" en forma del coronel Tejero (un comentario que muy acertadamente hizo Carrillo nada más el golpista irrumpió en el hemiciclo, en alusión al golpe de estado que acabó con la Primera República), el líder comunista fue el único, junto con Adolfo Suárez y Gutiérrez Mellado, que no sucumbió al terror de las balas y no se tiró al suelo cuando el estruendo atronador del 23-F rompió la tranquilidad de un día de congreso. Horas más tarde, en una fría sala del congreso (se cuenta en el libro de Cercas) Carrillo y Gutiérrez Mellado se encontraban sentados juntos frente a un golpista que los apuntaba. Un ex-combatiente de la guerra contra otro ex-combatiente. El uno, comunista, defensor de la Madrid republicana; el otro, un militar, franquista, que luchó en Madrid del lado contrario a su oponente. Dos caras de la guerra que ahora estaban en un mismo lado, el de la Democracia. Gutiérrez Mellado, en un momento, le pidió tabaco (o fuego, no recuerdo bien) a Carrillo, y en aquel momento, en aquel preciso momento, cuando Carrillo auxilió a su oponente, terminó la Transición. Las dos Españas de la guerra se hermanaban en favor de un ideal que precisamente intentaba tumbar Tejero a grito de ¡quieto todo el mundo!

Este ha sido el gran legado de Carrillo, el de su papel en la Transición, en la España que renacía tras décadas (que parecían siglos) de dictadura. Podría destacar muchísimas facetas del líder comunista, pero obviaré todas, incluida la favorita de aquellos quienes le atacan, la de la matanza de Paracuellos. La figura de Carrillo emergió de las catacumbas del anti-franquismo para convertirse en diputado cuando la Democracia puso al comunismo en su juego. Y ahí perdió, en realidad, pues el PCE, cuando se hizo legal, se dilucidó. Se autoinmoló, y Carrillo sacrificó el ideal por el que fue perseguido y por el que se puso precio a su cabeza por otro, el de la Democracia, que en realidad poco (o nada) casaba con el comunismo. Carrillo sacrificó al comunismo por una España unida, ¿no hay nada más patriota que eso?

Carrillo en el congreso
Carrillo sacrificó sus ideales comunistas por un juego democrático que
aisló rápidamente al PCE y al comunismo de la primera plana política.

Se hablará mucho de Carrillo, mucho sobre Paracuellos y los crímenes que ocurrieron en una guerra de crímenes, pero no debemos olvidar qué hizo Carrillo por la España de hoy. Cuando se habla de la Transición se ensalzan las figuras de Suárez, del Rey, y de un Tejero (como el malo de la película) que intentó derribar el invento. Pero, ¿y Carrillo? ¿Acaso no hizo más él que los demás?, ¿acaso no sacrificó más que el resto?, ¿acaso no dio su vida política y sus ideales por una Democracia que (él sabía) le marginaría en un segundo plano político para siempre?

Porque la patria y la nación no es algo "de derechas". Todos aquellos que antes cantaban el cara al sol y que hoy lucen banderitas de España en sus muñecas y votan al PP (en la mayoría, los unos son herederos de los otros), son aquellos que no dudaron y no dudan en llamar rojo anti-español a todos aquellos que, como Carrillo, defendían y defienden una España diferente. Carrillo y quienes pensaban como él eran y son tan (o más) español como ellos, y, por ende, mi tributo a él va dirigido a su figura como patriota. Descanse en paz.

2 comentarios:

  1. Estos días se ha hablado mucho de la implicación de Carrillo en las matanzas de Paracuellos. Después de leer todo lo que diferentes historiadores han escrito sobre el tema pienso que no tuvo nada que ver directamente pero que si tuvo la responsabilidad de haber sabido lo que estaba pasando y no haber hecho nada para evitarlo. Así lo señalan historiadores de tanto prestigio como Ian Gibson.
    Naturalmente su biografía también tiene muchas cosas positivas pero no se deben tergiversar aquellos episodios negativos , lo contrario es revisionismo de los hechos para amoldarlo a ls gustos de cada cual, y eso no es historia.
    Un saludo.

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