martes, 2 de abril de 2013

Epigrafía: ciencia auxiliar o independiente de la Historia

A mediados del siglo XX, el concepto de Epigrafía fue evolucionando hasta que hubo un cambio radical; al igual que el método de la misma.

El concepto y método clásico de la Epigrafía se centraba únicamente en el texto que se veía escrito, lo esencial era la lectura y la interpretación que se hacía sobre esa lectura. Por ello, la Epigrafía servía como fuente para la Historia, principalmente para la Historia Antigua. Es decir, la Epigrafía era una ciencia auxiliar de la Historia, se apoyaba en ella para conseguir información, sólo era un método de datación.



 
Esto llevaba a cometer muchos errores, ya que se fijaban en los caracteres internos, sin tener en cuenta los externos, como hacen aquellos que siguen el método moderno.

El cambio llegó cuando se consiguió incluir la Epigrafía en la Historia, dejando así de ser una ciencia auxiliar.

Con el concepto moderno de la Epigrafía se analizan también los caracteres externos más a fondo, es decir, el material, la forma, la escritura, entre otros, ya que ellos influyen en los caracteres internos y en la interpretación del mensaje.

Con todo esto, el método clásico ha sido superado por el método moderno.

Aún así, hay en la actualidad, estudiosos que se resisten a admitir el concepto y método moderno, por lo que hay un debate abierto sobre cuál es mejor para estudiar un epígrafe, además de si se puede considerar la Epigrafía como una ciencia independiente, como se sugiere en el método moderno, o como una ciencia auxiliar, como defienden en el método clásico. Sin embargo, hay que considerar los caracteres externos, como son el soporte o el material, como importantes para realizar un estudio completo epigráfico.

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