lunes, 22 de abril de 2013

Por qué el nombre de América

Un tema muy curioso que siempre llama la atención es el nombre de los lugares, es decir, el nombre de continentes, ciudades, pueblos, regiones, entre otros. Seguro que en alguna ocasión te has hecho la pregunta de: ¿por qué este lugar se llama así?
Un caso de nombre de lugares, es nombrar a dicho lugar con el nombre de su descubridor, en honor a él; por lo que puede que te venga a la cabeza el caso de América. ¿Por qué América se llama así si su descubridor fue otro? Es por Américo Vespucio (Amerigo Vespucci en italiano), un florentino que viajó con Colón en sus viajes al Nuevo Mundo. 

Américo Vespucio escribió una carta a un amigo en la que le contaba que había descubierto una tierra habitado por una multitud de pueblos y animales que antes no se conocía y no era la India, como aseguraba Colón.
La carta, conocida como Quattro Viagi, se difundió ampliamente por Europa, llegando un ejemplar a un grupo de intelectuales trataba de publicar la Geografía de Ptolomeo.
La carta decía que existía otro nuevo continente, distinto de los que tradicionalmente se conocían en la obra de Ptolomeo: Europa, África y Asia; habría que añadir el Nuevo Mundo.
El clérigo, que estaba trabajando en la Introducción a la obra de Ptolomeo, recibió una copia de la carta y escribió que no veía razón para que nueva tierra no se llamase América, es decir, la tierra de Américo, su descubridor.
Los ocho libros de la Geografía de Ptolomeo se vendieron por todo el continente, por lo que Europa se enteró por esta obra de que existía América como continente, ignorando por completo a Cristóbal Colón, que acababa de morir hacía apenas unos meses en el más completo anonimato y en la pobreza.

El Nuevo Mundo se llamó América desde entonces, pero los españoles, apegados a sus tradiciones, siguieron arrastrando el nombre colombino de las Indias hasta bien entrado el siglo XVIII.

4 comentarios:

  1. Permítame un comentario. ¡Gracias!
    Según varios historiadores —como Alan Wolk, quien ha investigado el origen de varias toponimias desde los años 70—, hay indicios de que el continente americano debe su nombre a un rico comerciante de origen galés asentado en Bristol, llamado Richard Ameryk —también encontrado como Amerike.

    Ameryk financió la segunda travesía trasatlántica de John Cabot —nombre inglés del navegante italiano Giovanni Caboto—, cuyos viajes entre 1497 y 1498 establecieron los límites del territorio que los británicos se apropiaron y que muchos años después se convertiría en Canadá.

    En 1496, Caboto recibió de Enrique VII la autorización para «buscar tierras desconocidas en Occidente». Con su pequeño barco, el Matthew, Caboto llegó a la costa de Labrador en 1497 y se convirtió en el primer europeo en pisar el territorio continental —dos años antes que Vespucio—. A partir de entonces, Caboto cartografió la costa norteamericana desde Nueva Escocia hasta Terranova.

    Como principal patrocinador del viaje, Ameryk esperaba que algún descubrimiento llevara su nombre, y por ello su apellido quedó anotado en los mapas de la exploración que años después llegarían a España —donde Vespucio los habría visto—. Por desgracia, estos mapas primigenios se perdieron —pero existen referencias de su existencia.

    En Bristol existió un calendario fechado en 1497, en el que un 24 de junio se registró: “…en el día de San Juan Bautista, la tierra de América —Amerike— fue descubierta por comerciantes de Bristowe que viajaron en el barco llamado Matthew”. Aunque el manuscrito original se desgastó hasta desmoronarse, existen varias referencias de este calendario y —hasta el momento— se considera la primera mención del término “América” para definir a un territorio.

    Por su parte, Vespucio viajó a Sudamérica y al Caribe —jamás a Norteamérica— en 1499, y se convenció de que las tierras descubiertas eran un nuevo continente y no parte de Asia, como se pensaba. Vespucio cartografió la costa de Sudamérica entre 1500 y 1502.

    En 1507, el cartógrafo alemán Martin Waldseemüller publicó un mapa mundial basándose en las cartas de Vespucio, y asumió que el «América» que Vespucio usaba se debía a su nombre de pila, aunque el italiano jamás hizo tal reclamo, pues era común que si alguien se adjudicaba algún descubrimiento, se pusiera el apellido y no el nombre, como pasó con las Islas Cook o la célebre Van Diemen’s Land (Tasmania).

    Si ése hubiera sido el caso, hoy en día nos llamaríamos «vespucianos» y no americanos.

    Por supuesto, ninguno de estos datos cambiará la “historia oficial” pero sirven de pretexto para plantearse el origen del nombre del continente desde otra perspectiva.

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  2. Muy interesante el comentario anterior sobre una historia que en este caso desconocía y que se desliga de la interpretación oficial. ¡Gracias!

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