viernes, 8 de enero de 2016

Jacques de Molay y la maldición del último Gran Maestre templario

Fue la orden militar cruzada más poderosa de la Baja Edad Media. Acuñaron poder, gloria, gran fortuna y una fama que recorrió todo el mundo entonces conocido. Pero si por algo han trascendido los caballeros templarios es precisamente por lo que no sabemos de ellos, por sus secretos.

Un misterio, de tal envergadura, que se decía podía remover los cimientos de la cristiandad. Pero no hablaremos ahora de ello, que daría para un sinfín de artículos, sino de su último Gran Maestre, Jacques de Molay, y de una maldición que hizo que, incluso después de muerto, la leyenda de los templarios siguiese azotando a sus enemigos.


La Orden del Temple; los caballeros Jedi del medievo


Cuando en el siglo XI los musulmanes conquistaron Jerusalén, el papa Urbano II convocó en a todos los reyes cristianos a que liberaran Tierra Santa. Dieron comienzo las cruzadas, un largo periodo de conflicto entre el mundo cristiano y el musulmán por el control de los territorios santos; es decir, de Israel y, en concreto, de Jerusalem, allí adonde se produjeron los sucesos de la Biblia. Fue entonces cuando entraron en juego una serie de órdenes militares constituidas con el objetivo de luchar en Oriente para liberar Tierra Santa del dominio musulmán. En este contexto es cuando aparece la orden más famosa de todas, la orden de los templarios.

Las rutas de la Primera Cruzada (1096-1099)

El 25 de diciembre de 1118, siete nobles cristianos acudieron ante Balduino II, rey de Jerusalén, para ofrecerse a fundar una Orden de monjes-soldados. El rey les concedió un lugar sobre las ruinas y los alrededores del Templo de Salomón. En sus inicios se llamó Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, luego Orden de los Caballeros del Templo de Salomón y finalmente, Orden del Temple. 

El templo de Salomón, la sede de los caballeros templarios en Jerusalem. 

Durante sus dos siglos de existencia, del XII al XIV, el Temple se convirtió en la estructura religioso-militar más poderosa de la cristiandad. Los Templarios no sólo eran los soldados mejor preparados y más temidos de toda Europa, sino también se hicieron con una gran fortuna y un control territorial al más puro estilo imperial. Había templarios en Tierra Santa, Chipre, Francia, los reinos de España, Italia, Inglaterra, Alemania. En el año 1300 se calcula que había unos 4000 caballeros de la Orden. 

Secretos, fama y poder; el final de los templarios y la maldición de Jacques de Molay


La Orden llegó a ser tan poderosa que comenzó a despertar el recelo de gran parte de los reyes europeos, así como del Papa. Sobre ella se vertió toda clase de rumores y especulaciones no sólo sobre sus prácticas religiosas sino también sobre el origen de su inmensa fortuna. Finalmente, la Orden del Temple fue prohibida y fue disuelta a comienzos del siglo XIV, bajo la acusación de sacrilegio contra la Santa Cruz, simonía, herejía e idolatría hacia Baphomet y Lucifer.


Jacques de Molay (1244-1314), el último Gran Maestre templario, fue quemado vivo frente a la Catedral de Notre Dame el 18 de marzo de 1314. El templario hizo venir al Papa Clemente IV y al rey de Francia Felipe IV a presenciar su muerte. Según cuenta la leyenda, en sus últimas palabras les maldijo, a quienes consideraba habían sido los culpables de la conspiración:
«Dios sabe quién se equivoca y ha pecado y la desgracia se abatirá pronto sobre aquellos que nos han condenado sin razón. Dios vengará nuestra muerte. Señor, sabed que, en verdad, todos aquellos que nos son contrarios, por nosotros van a sufrir. Clemente, y tú también Felipe, traidores a la palabra dada, ¡os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios!... A ti, Clemente, antes de cuarenta días, y a ti, Felipe, dentro de este año…»   

Y, efectivamente, en el plazo de un año, dicha maldición “comenzaba” a cumplirse. En el mismo año de la muerte de Jacques de Molay, los dos hombres que el templario hizo venir a su muerte murieron; el Papa Clemente V, el 20 de abril de 1314, y el rey de Francia Felipe IV, el cual, según Maurice Druon, murió el 29 de noviembre de 1314 a causa de un accidente cerebrovascular durante una expedición de caza.

 El Papa Clemente V (1264-1314) y el rey de Francia Felipe IV (1268-1314)

A partir de la desaparición de la Orden del Temple comenzó a alimentarse la leyenda de los caballeros templarios como una Orden que se llevó consigo innumerables secretos, los cuales, supuestamente, podrían haber removido los cimientos del mundo cristiano. 

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